El calor y la falta de sueño causan problemas de rendimiento laboral

La llegada del buen tiempo marca el inicio de la temporada de vacaciones. Pero estas no duran todo el verano y hay sectores en los que, precisamente, es en julio y agosto cuando hay más trabajo por lo que no es factible tomarse días libres en este periodo.

Sin embargo, cada vez son más los estudios que demuestran que durante estos meses, el rendimiento de los trabajadores baja considerablemente debido al calor y a la falta de descanso, la cual viene producida precisamente por las altas temperaturas nocturnas que impiden conciliar el sueño. A esto se une un cambio en los hábitos durante el verano. Los días son más largos e invitan a trasnochar más, disfrutando de las terrazas o de los eventos nocturnos. El resultado es que las jornadas laborales se vuelven pesadas y mucho menos productivas.

Jornadas intensivas para facilitar el descanso

Para tratar de paliar este problema, muchas empresas optan por las jornadas intensivas en verano, evitando así que los trabajadores tengan que realizar turnos partidos. Muchas empresas comienzan la jornada laboral un poco más tarde e incluso la recortan en una hora para dar a sus trabajadores un poco de respiro.

Propiciar un buen ambiente en las oficinas, con un aire acondicionado que funcione correctamente y a una temperatura adecuada también ayuda al bienestar de las personas que realizan allí sus labores. Contar con máquinas de agua fría o con neveras con bebidas ayuda a que los trabajadores puedan hidratarse correctamente.

Las mejores condiciones en el hogar

En casa también hay que procurar que la habitación tenga una buena temperatura para que, al ir a la cama, el ambiente sea fresco y propicie poder dormir. Sábanas de algodón, colchas de verano baratas y frescas y un aire acondicionado suave que no de directamente sobre la cama son algunos de los trucos para poder descansar bien durante la noche.

En aquellos lugares en los que las temperaturas desciendan durante las horas nocturnas se recomienda dormir con las ventanas abiertas, pudiendo instalarse mosquiteras para evitar que los insectos puedan complicar el descanso.

También es importante entender que, incluso en verano, las personas necesitan dormir una media de ocho horas diarias y por eso hay que respetar los horarios de sueño. Las siestas pueden ser una buena forma de compensar el mal descanso nocturno, pero no evitan que se vaya a la oficina cansado y con sensación de sueño.

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